Tras un profundo estudio de ambos medios válidos de expresión para realizar este análisis, me preparo para realizaros esta inquietante pregunta. ¿Son los videojuegos porno? ¿Producen los mismos sentimientos ambos productos? ¿Tienen los mismos límites creativos?
Un videojuego no es una película ni un libro, en esos dos medios todo ha de quedar explicado. Quién es el protagonista, sus motivaciones, por qué quiere partirle la cara a ese ninja que quiere dominar el mundo… Todo tiene que quedar cerrado. Incluso en pelis como Ong-Bak, que tienen tantas líneas de argumento como pelos tiene  Filemón, nos desarrollan el sentido de tanta violencia thailandesa. Hasta en los videoclips te cuentan por qué está todo el mundo echándose aceite por encima y poniéndose pajaritos en el aire.

 

Sin embargo en los videojuegos nunca ha hecho falta una trama para que estos tengan sentido. Yo me he pasado toda mi infancia jugando a la consola a golpe de saltos, setas aplastadas, anillos recogidos y jamás me llegué a preguntar el por qué. Sólo jugaba para disfrutar y pasármelo bien sin mayor pretensiones, perder mi mente en lo que aparecia en la pantalla, sonreír y gozar. Ah, esto me recuerda a cierto genero cinéfilo.
Al igual que el porno, un videojuego puede hacernos llegar perfectamente al clímax sin que nadie nos explique porqué esa ama de casa ha pedido una pizza si no tenía dinero para pagarla. También lo logra sin que necesitemos ver toda la cinta. Es más, incluso existen valoraciones de juegos que especifican que es mejor disfrutarlos en pequeñas dosis.
Ambos géneros comparten la manera de generar emociones en el/la espectador/a. Es decir, se genera un vínculo mucho más profundo que viendo una simple película o libro, porque ambos productos exigen algo del que disfruta de la experiencia más que sólo mirar.
Volviendo al comienzo del artículo ¿Es entonces el argumento en los videojuegos algo trivial? Curiosamente, la llegada de títulos que tenían en su trama su mayor valor crearon repulsa en ciertos sectores. Heavy Rain se llevó el apelativo de no-videojuego en muchos medios, así como The Walking Dead. Siendo experiencias visuales en formato jugable que profundizaban en un camino que un videojuego puede tomar. Sin valorar lo acertado o no del debate que se generó en su momento, cabe preguntarse por qué. ¿Qué busca realmente un videojugador en un título? ¿Se busca siempre la diversión en su modo más básico? Me refiero a la descarga de adrenalina, a la evasión absoluta, al pensar sí pero sólo un poco. ¿Es entonces un título fundamentado en su trama lo mismo que una peli porno a la que le da por tener trasfondo y un título sin rima? (Sin rima, no me anima)
Es algo similar al debate de si el porno es cine, lo mismo que si el videojuego es arte. Si entendemos el arte como una manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal, y eso hace el videojuego, afirmando por tanto que es arte ¿por qué entonces Heavy Rain o The Walking Dead pueden llegar a catalogarse como no-videojuegos? Ellos expresan, y se juegan… pero menos ¿no?
Vuelvo entonces a opinar que en muchos casos los videojuegos son entendidos como el porno. Si le pones mucha historia, deja de valerte para darte gusto; aunque siga siendo porno y te satisfaga, no es lo mismo, hay que rebobinar y bobinar mucho para encontrarle la chicha. Este tipo de cintas acaban por no ser consideradas porno y se les da otros apelativos: eróticas, picantonas, del destape; pero no porno.
Es por ello que quizás todos deberíamos darle una vuelta a cómo consideramos el mundo de los videojuegos y, a los que le suceda, reflexionen también por qué no consideran ciertos títulos como videojuegos per se. Miraos a vosotros mismos y preguntaos ¿Si no os da para paja, no es aceptable?
(A ver ahora cuántas visitas llegan aquí desde google buscando el término “porno”)