Género: Puzzles
Desarrolladora: VALVe

¡Deju! ¡Deja de hacer el tonto!. Maldito animal imposible. Cómo ya habreis podido deducir debido al espoileante cartel del inicio,  a lo largo del siguiente análisis vais a poder disfrutar de una retahíla de loas y alabanzas al título de Valve. Colocadas en fila india y desfilando una detrás de otra. Los que me leais a menudo es posible que conozcais dos aspectos básicos sobre mí: lo primero, mi estrecha relación de amor/odio con los pepinillos, y lo segundo y más importante, que no voy dando la máxima valoración a cualquier cosa. Pero es que Portal 2 es sublime, maravilloso, impresionante, asombroso, acojonante, increíble, flipante. Es lo mejor que nos ha dado la industria en los últimos  6 o 7 años, junto con Super Mario Galaxy.
La idea era terminar este análisis con el texto “la vida es mucho más divertida con una pistola de portales”. Se ve que convencí a nuestra mascota y decidió probar por sí mismo a qué me refería. Y si he logrado convencer a un dragón-dinosaurio lleno de topos púrpuras, debería poder convenceros a vosotros, seres humanos convencionales. Teneis que jugar a Portal 2. No es una orden, es un consejo. Es por vuestro bien.

Portal 1 ya era una experiencia sumamente recomendable. Todo un ejercicio de revolución en las mecánicas de los juegos de puzzles, con un hilo conductor tan sencillo como brillante, perpetrado magistralmente por la que para muchos es el mejor villano de la historia de los videojuegos. Todo eso en un experimento de apenas 2 horas de duración. 120 minutos escasos para maravillar a decenas de millones de personas y dejar una huella más profunda que cualquier triple A con millones de presupuesto. Merece la pena reflexionar sobre ello.
Cuando los chicos de Valve crearon ese experimento llamado Portal en ningún momento imaginaron que su locura lograría trascender tan brutalmente en la historia de los videojuegos. Lo incluyeron como “regalo” en el pack The Orange Box, cuya principal atracción era el Half-Life 2 con todos sus DLCs. Como imaginar que el regalo iba a lograr mayor importancia que el plato fuerte. El caso es que ahora, siendo totalmente conscientes de sus logros, han hecho del experimento un videojuego con todas las letras. Y eso es Portal 2. Lo que había antes pero mucho más grande, más divertido, más variado… En definitiva, mucho mejor.
A la consabida mecánica de disparar 2 portales y a continuación “entro por uno y salgo por el otro” se ha tenido a bien añadirle otras que la complementan y crean en conjunto una experiencia de juego mucho más sólida. Sirvan como ejemplo los puentes de luz o túneles de gravedad, estructuras que pueden atravesar los portales y que nos permiten llegar a lugares lejanos, o transportar otros objetos, o crear barreras… También están los geles, que sirven para empapar superficies y hacerlas mucho más deslizantes o “rebotantes”.

¿Y tú, chatarra metálica de 2 toneladas, osas llamarme gorda?
Todo ese conglomerado de mecánicas nuevas se utiliza de un modo bastante inteligente, logrando que cada una de ellas dé pie a una nada desdeñable cantidad de situaciones de juego diferentes. En este sentido sólo puedo alabar al equipo de desarrollo, el trabajo de diseño de puzzles ha sido asombroso. Si tengo que ponerle una pega, es que el número de superficies donde se pueden disparar portales es bastante menor que en el anterior. Eso repercute directamente en la dificultad, ya que al haber un número tan limitado de opciones donde disparar los portales suele bastar con hacer unas cuantas pruebas para superar la gran mayoría de las pruebas. Pero también es comprensible, debido a que al haber un mayor número de mecánicas y siendo las estancias más grandes, permitir libertad total habría supuesto un incremento exponencial en la dificultad de los puzzles. En fin, que era una pega por decir algo, para no parecer un fanboy absoluto. En realidad los puzzles son maravillosos y divertidísimos, y nos dan los quebraderos de cabeza apropiados.
El entorno de desarrollo de todos esos puzzles ya no se verá limitado únicamente por las típicas cámaras, sino que en nuestro particular viaje descubriremos varias estancias de Aperture Science, y conoceremos más detalles de las instalaciones y su propósito. También nos encontraremos con nuevos personajes, con un carisma a la altura de la propia GLaDOS. Entre ellos cabe destacar con confeti y luces de colores a Cave Johnson. Qué tío por Dios. Es el Andrew Ryan de la ciencia.

En la ciencia lo que importa no es el “¿por qué?”, sino el “¿por qué no?”
El sentido del humor será una vez más uno de los mayores alicientes del título. En Portal 1 se experimentaba gracias en gran medida a las frases de GLaDOS, pero en esta ocasión hay mucho más. Las situaciones a las que nos veremos sometidos, el propio transcurso de la historia y la evolución de los personajes, pequeños detallitos en todos los escenarios… Todo Portal 2 está construido para perdurar, y para hacerlo mediante el humor. Y lo logra en tantas ocasiones, que estoy casi seguro que cualquiera que se pase el juego podría enumerar no uno ni dos, sino diez momentos que le hicieron reir, o le encantaron en general. Lo genial es que la mayoría de esas listas apenas coincidirían. Cualquier detallito del juego está tan sumamente cuidado que puede permanecer en nuestros recuerdos para siempre. Ante tal cantidad de momentos molones, somos nosotros los que decidimos con cual quedarnos.
Y si yo tuviera que destacar una de esas situaciones, sería claramente el final del juego. Qué final. Apoteósico. Brillante. Eso que los angloparlantes llaman mindblowing.  Es el mejor final de videojuego desde… el comienzo de los tiempos. Qué momentazo. Espectacular. Alucinante. Cuando dije lo de la retahíla de alabanzas iba en serio. Este final las merece todas. Y si tuviera que elegir otro, sería la canción de los créditos. Aunque eso puede ser visto como parte del final, supongo. En fin, la dejo aquí advirtiendo de que posibles espoilers pueden entrar por vuestros oidos.
Y por si todo esto fuera poco, Portal 2 cuenta con un modo cooperativo absolutamente maravilloso. Creo que ya he repetido adjetivo, pero es que se me acaban. Mientras que el cooperativo de la mayoría de los títulos consiste en rehacerse la campaña con alguien al lado, el de Portal 2 añade 5 o 6 horas extra de campaña, que continúan la historia justo donde acaba el modo para un jugador. Y lo hacen de un modo tan brillante como hasta el momento. En este caso cada jugador tendrá un arma de portales, una naranja/rojo y otra azul/morado. Al ser necesarios cuatro portales en lugar de dos, es aquí donde tendrán lugar los puzzles más desafiantes del juego tendrán lugar. Se puede jugar tanto en local como por internet, y para esta última opción se implementa un lenguaje de señales para indicarle a tu compañero donde colocar sus portales. Aunque siempre funciona mejor tener amigos de verdad y señalar con el dedo o dar una colleja cuando se equivocan. Pero en fin, tenga uno amigos físicos o virtuales, es una experiencia que debe ser vivida. Si no tienes un amigo con el Portal 2 dale la chapa para que venga a casa a viciarse. Pero hazlo.
Espero que no os hayais alarmado demasiado ante esta lamida de ano, pero es que Portal 2 tiene el culete bien limpito y reluciente. Puzzles diveritdos y bien calibrados, momentos memorables por doquier, modo cooperativo que es como un juego más, risas aseguradas… No creo que un jugón pueda pedir nada más que lo que le ofrece Portal 2. La vida es mucho más divertida con una pistola de portales. Pero no se la dejeis a vuestra mascota. Mi valoración final es… 10/10