Autor: Hystr (página 1 de 9)

Realidad virtual en las películas

Las películas en tercera dimensión fueron el primer paso para lograr que el público se sintiera parte de la misma, efectos especiales que parecía salir de la pantalla, pequeñas explosiones que hacían a la audiencia saltar de sus asientos debido a la realidad con la que percibían esas llamas logrando impactar y motivarlos a verla nuevamente.

El siguiente paso propuesto por los estudios de producción es integrar el concepto de realidad virtual al mundo del cine, realizar producciones donde todas las interacciones que realicen los actores dentro de la obra incluyan directamente al consumidor que esta disfrutando de la cinta, obviamente mezclando las bondades de los efectos 3D y las gafas de realidad virtual.

Por supuesto, la aplicaciones de estas tecnologías conllevarían a cambia completamente la forma en que estas son filmadas, concluso los papeles de los actores involucrados en los distintos proyectos, hacer que estos pasen a un plano secundario mientras que el espectador para de ser un simple espectador a formar parte de la trama como un actor principal.

Debido que, la forma y el guión que siguen las aplicaciones y juegos que se desarrollan utilizando la realidad virtual como motor, exigen que el usuario sea el actor principal, utilizando cámaras en primera persona, transformando los ambientes y alrededores en imágenes de 360 grados utilizando cámaras omnidireccionales.

Todo esto son solo proyectos e ideas que aún no están en desarrollo, por los momentos, tenemos la posibilidad de sentirnos más cerca de las películas utilizando aplicaciones como Mobile VR Station y Cmoar VR Cinema que trasforman nuestra percepción de la cinta a un formato disfrutable con gafas VR como oculus Rift e incluso algunas de las variaciones de las Cardboard, utilizando como visor, nuestros smartphones.

Es muy pronto para pensar en un cambio radical en la forma en que las películas son pensadas, grabadas y producidas por las compañías

Memorias USB y pendrive personalizados para destacar la originalidad

En la actualidad, es muy común ver que las empresas lanzan al mercado pendrive originales personalizados con figuras de personajes de películas o programas de televisión para publicitarlos, y sin duda los fanáticos adoran poder guardar sus archivos e información en pequeños dispositivos alusivos a sus personajes favoritos, los cuales representan una parte de su personalidad y les dan un toque original a sus gadgets.

No sólo se pueden personalizar con figuras o dibujos, las empresas hoy en día también utilizan pendrive personalizados para distinguir a sus dispositivos dondequiera que sus empleados vayan, y de cierto modo promocionarse.

Lo cierto es que ya sea para uso propio o como regalo, los pendrive originales siempre causan una buena impresión, y existen miles de diseños y formas de personalizarlos. Existen diversas empresas que cumplen con el diseño que el cliente desee, y también es muy sencillo personalizarlos en casa.

Ideas originales para pendrive personalizados

  1. Logos

Es común ver dispositivos de memorias USB personalizados con logos de empresas, pero también pueden ser grabados con cualquier tipo de logo que represente al usuario.

Sin embargo, mientras más original sea el logo, mejor. Para aquellos usuarios emprendedores de pequeñas empresas o proyectos, los pendrive personalizados son una excelente idea para promocionarse. Otras opciones como logos de promociones escolares son un bonito recuerdo para los estudiantes.

  1. Personajes de películas o televisión

Nada más divertido que llevar consigo a todos lados los personajes favoritos de alguna producción cinematográfica, televisiva o de videojuegos.

La creatividad no tiene límites, y hay de todo tipo para elegir. Diseños tanto para niños como para adultos, y algunos con accesorios extra como llaveros o imanes. Pueden encontrarse en tiendas temáticas o bien, en tiendas especializadas en crear diseños personalizados para dichos dispositivos.

  1. Hechos con corcho o masilla para modelar

Esta es una opción para quienes deseen personalizarlos en casa. Todo lo que se necesita es pintura acrílica, pinceles, corcho, macilla e imaginación. Sin duda son un muy lindo detalle como obsequio o decoración personal para quienes deseen darle un toque diferente a los pendrive.

Más del 40% de usuarios de smartphones quiere comprar el nuevo iPhone 8

Tal y como indicamos en el título de este artículo se ha llegado a la conclusión de que el 41% de los usuarios de smartphones están dispuestos a comprarse el nuevo modelo de iPhone que aún ni si quiera ha sido presentado oficialmente por Apple.

Este estudio ha sido elaborado en Estados Unidos, México y Canadá. El 41% de los encuestados afirmaba que pretendía comprarse el nuevo modelo de iPhone de Apple cuando saliese a la venta, incluso los que ya eran antiguos usuarios de otros smartphones.

Dentro de este segmento de usuarios potenciales que pretende hacerse con el nuevo modelo de iPhone, el cual aún no tiene confirmada oficialmente su denominación comercial, poco más de la mitad piensa hacerlo durante los 6 primeros meses desde la salida al mercado de venta al público del dispositivo en cuestión. También es cierto que después de un tiempo prudente, si se ve que las novedades presentadas en el nuevo modelo de iPhone no suponen una verdadera evolución con respecto al modelo anterior, el actual iPhone 7, y no calan entre los primeros usuarios, el porcentaje del 41% podría verse reducido a que tan solo un 15% de los actuales usuarios de smartphones se decidieran por la compra del nuevo iPhone.

El paradigma de la exploración

La exploración. Ay, amig@s, qué sensación tan maravillosa. La grandeza de los videojuegos es poder interactuar con un mundo mágico a través de nuestros mandos, y qué mejor manera que interactuar con un paseíto

Ahora bien, uno puede pasear todo lo que quiera, pero no lo hace por hacer, busca algo. Siempre que hay un gran campo por el que vagar tiene que haber algo fantástico que encontrar, si no ¿para qué? Para perder mi tiempo ya hago eso que llaman deporte(puaj, al aire libre, con bichos que al matarlos ni subo de nivel ni nada)
Con lo que la cosa se queda en lo que buscamos cuando investigamos y eso nos llega al paradigma de la exploración. Explorar no debería ser sólo ¡Coño, ha aparecido un pikachu salvaje! sino que tendría que llevarnos a buscar los factores de la suma riqueza de la historia del mundo + profundidad de su geografía + relación con nuestro personaje, todo ello abrazado por un halo de fantástica intriga y una pizca de misterio. Sin embargo, cuando uno se embarca en busca de algo en un videojuego, puede darse el curioso caso de que, en el típico mundo fantástico-medieval, un fulano te diga“Existe una cueva al norte en la que dicen que hay un tesoro de la hostia custodiado por un dragón que te cagas”. Entonces tú vas, entras en una cueva que está al lado del pueblo donde te encontraste al tipo que te habló del tesoro y entras. No hay tal dragón, no es más que una lagartija de nivel 8, la cueva es un agujero en línea recta y el tesoro es un cofre perfectamente custodiado con un elemento de equipamiento que está ñe.
Y te quedas raro. En un mundo medieval en el que no hay televisión ni consolas ni nada para entretenerse más que darse un garbeo o ir de muchach@s ¿nadie se ha metido en esta cueva a darle por el culo al bicho éste y quedarse con el tesoro? No tiene sentido, la verdad.
Muchas veces se nos hace pensar que eso es exploración ya que a este tipo de situaciones aluden las respuestas a las preguntas “¿El mapa del mundo tiene exploración?”. Pues no, amigos míos, exploración es lo que hizo Cristobal Colón cuando dijo que se iba para las Indias y se encontró con América por el camino, llamando a la gente de allí “indios” y esperar que nadie se diera cuenta de que no era India en realidad. Eso es exploración, descubrir algo que nadie más ha conseguido, sentirse gozoso cuando has encontrado eso tan maravilloso. Tiene que ser difícil, tiene que costar y tiene que estar repleto de misticismo, si no, caca.
Siguiendo esa línea, cabe destacar que todo era más maravilloso antes de la llegada de internet (Sí, abuelo; y el agua sabía mejor); más concretamente, cuando el canal de comunicación más global que teníamos a nuestro alcance era el patio del colegio. Allí también convivían trolls, gilipollas en general y el amigo de un amigo mío que sí, había logrado resucitar a Sephiroth. Final Fantasy VII fue el  videojuego con el que está exploración mística enraizó en mi vida de gamer. La pregunta que flotaba tras cada bocadillo de nocilla estaba ahí, pegando muy fuerte en la cabeza de uno “¿Se puede resucitar al amigo del pelazo gris?”. Como si no se tratara de un videojuego, sino de un ente orgánico, todos nos lanzamos a intentar descubrir nuestra India particular. Retorcimos la lógica del juego, nos encontramos con soldados dando vueltas en la noria, parpadeos de una florista en una iglesia, su espada como objeto seleccionable, un flashback de  Hojo coqueteando con la idea… pero nada. Ni América, ni Indias ¡Pero sí exploración!
Y fue fantástico. Lamentablemente, ahora quien se ponga con el Final Fantasy VII desde cero, jamás podrá vivir aquel peculiar momento de la vida jugona. Ahora se meterá en internet, leerá que eso fue una bonita anécdota, y a otra cosa, perdiéndose uno de los momentos más potentes de la exploración en videojuegos.
Pero ahora llega a nosotros internet y la exploración se complica ¿cómo plantear la búsqueda de algo misterioso si contamos con toda la información del mundo? El fulano de la lagartija y el cofre te dirá “amigo, puede haber una cueva o no”, para darle al asunto un poquito de misteior. Tú, directamente te metes en la web y buscas la localización de la gruta, vas y te quedas tan contento, pero ¿y si empleamos internet como un mapa? ¿y si conseguimos que nadie nos diga que hay ( o no) una cueva? ¿y si el juego únicamente nos da a entender que su mundo entraña misterios y punto?
Tal cosa sucede en Dark Souls. El mundo en el que todo se desarrolla no explica nada, pero tú sabes que hay cosas ocultas, muy ocultas por aquí y por allá. El título de From Software simplemente te suelta en el campo, transformándote a ti en el tío que se pregunta si existe realmente una cueva qué explorar. Si te acabas el juego y no has dado con la cueva, no pasa nada, nada cambia, no hay premios, sólo es una cueva. Pero tú eres un explorador. Así recurres al mapa universal de información, pero no buscando algo concreto, si no intentando discernir qué carajo entraña el lugar en el que te has metido.
Así se consigue una relación distinta con el vehículo spoileador por excelencia, recurrimos a él como mapa, no como la línea alienante que brota de la mano de Isaac Clarke. Como mapa, internet no te da una respuesta concreta a las preguntas que plantea Dark Souls, tan sólo opciones que se multiplican una vez estamos en el campo.
¿Es por ello que los videojuegos deberían contar con la presencia de internet como parte de la ecuación a la hora de plantear la fórmula de la exploración? Dark Souls aporta mucha claridad a esta pregunta pero ¿Se debería ir un paso más allá? Cuevas aleatorias, premios aleatorios, incluso misterios y tramas que se generen de manera aleatoria… e internet incapaz de guiarnos totalmente pero sí de indicarnos las mejores corrientes para que nuestros barcos lleguen a buen puerto, o quien sabe, perdiéndonos en alguna América fascinante en su lugar.